hasta dónde es talla y hasta dónde es en serio? la que se hace llamar "María..." Los que tenemos esa fe como de tante Gerda o la Sra.Ruth... creo en Mariano Isbel, que necesita que se haga un luto de él... eso cuenta el poema, ¡pero mira cómo nos hemos olvidado!
Recuerdo bien el ambiente, la cena espumosa y florida, los vestidos de las niñas como limoneros con flores, y a mi padre que contaba historias de lobos, de cuando él cazaba lobos al norte de la ciudad de… y a mi madre y su vieja corona de hierro con un solo rubí y las moscas nocturnas, grandes y solitarias, proyectando su sombra sobre los panes y sobre las lámparas –quizá de qué cadáver provendrían, de qué macabro panal- y los rumores nocturnos, leves en la puerta y en la chimenea; acaso un precioso ratón blanco rodaba desde el pinar a la chimenea, o una gacela, recién salida del bosque, venía a yantar las azucenas.
Las historias se agolparon de súbito, comenzó la visión. El personaje transitaba de espaldas; pero yo le veía la nuca armoniosa y casi le reconocía, oh, ¿no era aquel primo hermano de mi madre ¿Aquel amigo preferido de la casa? ¿o mi primer novio? ¿o quien nos había salvado hacía tiempo en una tarde de lobos? Me atrevía a interrumpir a mi madre; ella se volvió –el rubí sobre las cejas- entre interrogando y distraída. Y yo: ¡Mariano Isbel! Porque de súbito recordé el nombre, y me pareció que con eso estaba ya todo dicho. ¡Mariano Isbel! El personaje me volvía el rostro oscuro, los ojos brillantes.
Oh, sí, era aquel amigo preferido de la casa, y mi primer novio. Y rescaté la tarde, con trigos y con lilas; y el viejo carromato y las niñas, cuando fuimos al horizonte, y Mariano Isbel nos salvó a todos de la sombra de un lobo. Oh, y después se había muerto. Después se había muerto. Clamé: ¿Cómo nos hemos olvidado de Mariano Isbel?... ¿Pero cómo nos hemos olvidado?...
Todos me miraban entre interrogando y distraídos. Y como las lágrimas me inundaron el rostro, las criadas me llevaban desde la mesa a la alcoba. Oí los rumores y los himnos del final de la cena, las enaguas de flores de mis primas que se recogían, el paso de reina de mi madre. Lloraba tratando de retener el sollozo; pero, las lágrimas me inundaron el hombro, las sábanas, y así, empecé a llorar a gritos, enloquecida; y mi madre se arrodilló y me tomó los hombros, y me decía: -Niña, pequeña mía te vas a volver loca. Mira que te vas a volver loca. Nombras a alguien que nunca existió. Hablas de alguien que nunca existió.
Y lo terrible era que en lo hondo, yo no ignoraba que ella decía la verdad. Haciendo un esfuerzo supremo me rehice y sonreí. Entonces, ellos se iban y se llevaban las lámparas. Del otro lado de los vidrios, la luna se encendió y me envío algo blanco, una avecilla, un patito de dulzuras, que me entró en la sangre, en el corazón. Iba a volverme feliz, y a cerrar los párpados , cuando allí en la media sombra, sobre la vieja arca, sentado, rígido, vi a Mariano Isbel que me dijo: -Llórame. Marosa Di Giorgio, Papeles Salvajes, 1991.
Esto me suena a carcajadas de fondo de boca, de pronto no sé si hacer coro y callar y escucharte.
El festín se ve misterioso e intrigrante, y con tantos comensales conocidos! Por qué tomar la forma de uno de ellos además, si el negro ajustado a su cuerpo le sienta tan bien.
La leo con atención y en honor al amor que me ha dado, junto con mis hermanos aquí presentes, organizo la cofradía de la que su leguna bífida ha sido objeto.
Que guapa eres Madrecita, me caíste estupendo, me parece que seremos amigas, aunque creo que ya lo somos...esperaré algún post bien sado, tipo marqués de sade o Bataille porque con esa foto no le podemos pedir menos a usted, santísima.
No me ha quedado más que agradecerle madrecita, su constante asistencia a mi humildes palabrotas me ha dado la bendición de la fama, esa que se me hacía tan esquiva. Y es que ud bien sabe que este humilde angelito de ala rota a buscado siempre un espacio en el firmamento, cerquita suyo. Sabía, cuando la conocí, que esa mirada bondadosa no dejaría de alumbrar mi camino hacia las estrellas. A sus barbas.
Señora Doña María; su devota "Milagros" dice: "Siga con su lucha contra la mentira, la falsedad... que es la forma que adopta el Mal hoy en día."... bien interesante, pero a mi me parece que se olvida que en estos lados también es pedantería y pose. No me mande, Señora, un "comments" muy ácido, mire que ando sensible.
Quiero confesarle mis pecados. He tenido pensamientos impuros santa madre, lujuria y codicia. Anoche sudaba en la oscuridad, me encontré repitiendo angustiado entre sueños: "Tendré oro, seré osioso y brutal"
Frase hurtada del libro que usted tanto gusta, y no me refiero al Nuevo Testamento sino a la joyita del arcangel Rimbaud.
Amén!
de fondo suena: Michael Mayer, Lovefood. "give me love, give me love so I can kill"
La Carmen estuvo por aquí y tuve el agrado de comprobar que es una de las nuestras. Primero le confesé que antes la odiaba porque se había convertido en tu favorita y a mí me tenías en el olvido. Pero se me pasó todo el celo al enterarme que también la tienes olvidada a ella (y que otras han ocupado nuestro puesto)y bueno...tanta coincidencia, no?, no puede ser casualidad. Hablamos de cosas muy importantes y de cosas de mujeres. Lo último que supe es que partía a París a romper corazones. Hija de tigresa, igual que todas las otras.
22 Comments:
No sé si me gusta el hecho de extrañar mi traje, o la milagrosa estética "Mao" de la foto, negro, sobre rojo bien rojo.
Y como bién dices por ahí, quizás la culpa sea de Marosa
¿Antonia Torres?
hasta dónde es talla y hasta dónde es en serio? la que se hace llamar "María..." Los que tenemos esa fe como de tante Gerda o la Sra.Ruth... creo en Mariano Isbel, que necesita que se haga un luto de él... eso cuenta el poema, ¡pero mira cómo nos hemos olvidado!
Recuerdo bien el ambiente, la cena espumosa y florida, los vestidos de las niñas como limoneros con flores, y a mi padre que contaba historias de lobos, de cuando él cazaba lobos al norte de la ciudad de… y a mi madre y su vieja corona de hierro con un solo rubí y las moscas nocturnas, grandes y solitarias, proyectando su sombra sobre los panes y sobre las lámparas –quizá de qué cadáver provendrían, de qué macabro panal- y los rumores nocturnos, leves en la puerta y en la chimenea; acaso un precioso ratón blanco rodaba desde el pinar a la chimenea, o una gacela, recién salida del bosque, venía a yantar las azucenas.
Las historias se agolparon de súbito, comenzó la visión. El personaje transitaba de espaldas; pero yo le veía la nuca armoniosa y casi le reconocía, oh, ¿no era aquel primo hermano de mi madre ¿Aquel amigo preferido de la casa? ¿o mi primer novio? ¿o quien nos había salvado hacía tiempo en una tarde de lobos? Me atrevía a interrumpir a mi madre; ella se volvió –el rubí sobre las cejas- entre interrogando y distraída. Y yo: ¡Mariano Isbel! Porque de súbito recordé el nombre, y me pareció que con eso estaba ya todo dicho. ¡Mariano Isbel! El personaje me volvía el rostro oscuro, los ojos brillantes.
Oh, sí, era aquel amigo preferido de la casa, y mi primer novio. Y rescaté la tarde, con trigos y con lilas; y el viejo carromato y las niñas, cuando fuimos al horizonte, y Mariano Isbel nos salvó a todos de la sombra de un lobo. Oh, y después se había muerto. Después se había muerto. Clamé: ¿Cómo nos hemos olvidado de Mariano Isbel?... ¿Pero cómo nos hemos olvidado?...
Todos me miraban entre interrogando y distraídos. Y como las lágrimas me inundaron el rostro, las criadas me llevaban desde la mesa a la alcoba. Oí los rumores y los himnos del final de la cena, las enaguas de flores de mis primas que se recogían, el paso de reina de mi madre. Lloraba tratando de retener el sollozo; pero, las lágrimas me inundaron el hombro, las sábanas, y así, empecé a llorar a gritos, enloquecida; y mi madre se arrodilló y me tomó los hombros, y me decía: -Niña, pequeña mía te vas a volver loca. Mira que te vas a volver loca. Nombras a alguien que nunca existió. Hablas de alguien que nunca existió.
Y lo terrible era que en lo hondo, yo no ignoraba que ella decía la verdad. Haciendo un esfuerzo supremo me rehice y sonreí. Entonces, ellos se iban y se llevaban las lámparas. Del otro lado de los vidrios, la luna se encendió y me envío algo blanco, una avecilla, un patito de dulzuras, que me entró en la sangre, en el corazón. Iba a volverme feliz, y a cerrar los párpados , cuando allí en la media sombra, sobre la vieja arca, sentado, rígido, vi a Mariano Isbel que me dijo: -Llórame.
Marosa Di Giorgio, Papeles Salvajes, 1991.
Esto me suena a carcajadas de fondo de boca,
de pronto no sé si hacer coro y callar y escucharte.
El festín se ve misterioso e intrigrante, y con tantos comensales conocidos!
Por qué tomar la forma de uno de ellos además, si el negro ajustado a su cuerpo le sienta tan bien.
La leo con atención y en honor al amor que me ha dado, junto con mis hermanos aquí presentes, organizo la cofradía de la que su leguna bífida ha sido objeto.
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He sido invitado a esta fiesta, de golpe, por aquella del lindo traje.
¿Quién eres y porque tanto gris?
La mesa sigue sin ser servida... o esto es sólo reparto a domicilio?
Qué mal acostumbrado nos teneís mamacita. Y yo que te veía sólo bordando tu barba, ahora te veo corriendo por servir en la boca a tus hijas.
unica, grande, nuestra.
Que guapa eres Madrecita, me caíste estupendo, me parece que seremos amigas, aunque creo que ya lo somos...esperaré algún post bien sado, tipo marqués de sade o Bataille porque con esa foto no le podemos pedir menos a usted, santísima.
No me ha quedado más que agradecerle madrecita, su constante asistencia a mi humildes palabrotas me ha dado la bendición de la fama, esa que se me hacía tan esquiva. Y es que ud bien sabe que este humilde angelito de ala rota a buscado siempre un espacio en el firmamento, cerquita suyo.
Sabía, cuando la conocí, que esa mirada bondadosa no dejaría de alumbrar mi camino hacia las estrellas.
A sus barbas.
Señora Doña María; su devota "Milagros" dice:
"Siga con su lucha contra la mentira, la falsedad... que es la forma que adopta el Mal hoy en día."... bien interesante, pero a mi me parece que se olvida que en estos lados también es pedantería y pose. No me mande, Señora, un "comments" muy ácido, mire que ando sensible.
Queremos màs!
Tan solo el titulo ya atrae a ver que nos dejas leer...
S.XXI
Estoy enamorado de usted y de sus palabras purisimas. Diga más, diga más!
S. XXI
Me encanta poder decirle, rezarle que quiero saber mas de su impoluta sabiduria. No tengo mas que pecar hoy por hoy. Gracias divina.
Hey! estoy aquí y la saludo, y a todas y todos los compañeros de parroquia... cantaré un rosario del espíritu santo completo por usted.
mamita a tus hijas e hijos nos hace falta otra aparición, u otra entrada, entre por donde quiera nomás, quí la esperamos.
Te rezo y no te encuentro, donde estas ultimamente?
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Quiero confesarle mis pecados. He tenido pensamientos impuros santa madre, lujuria y codicia. Anoche sudaba en la oscuridad, me encontré repitiendo angustiado entre sueños: "Tendré oro, seré osioso y brutal"
Frase hurtada del libro que usted tanto gusta, y no me refiero al Nuevo Testamento sino a la joyita del arcangel Rimbaud.
Amén!
de fondo suena: Michael Mayer, Lovefood. "give me love, give me love so I can kill"
La Carmen estuvo por aquí y tuve el agrado de comprobar que es una de las nuestras. Primero le confesé que antes la odiaba porque se había convertido en tu favorita y a mí me tenías en el olvido. Pero se me pasó todo el celo al enterarme que también la tienes olvidada a ella (y que otras han ocupado nuestro puesto)y bueno...tanta coincidencia, no?, no puede ser casualidad. Hablamos de cosas muy importantes y de cosas de mujeres. Lo último que supe es que partía a París a romper corazones. Hija de tigresa, igual que todas las otras.
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